¿Podemos mostrarle que Su sacrificio valió la pena?


Acabo de leer la prédica titulada “Su Sacrificio me salvó” del pastor Hugo López y de verdad me preocupa mucho. Es una prédica dada en el contexto de Semana Santa, predicado justamente este pasado domingo 9 de abril, 2012 (Domingo de Resurrección). Reconozco, y creo que es algo importante, que es muy bueno que en las distintas congregaciones evangélicas de Guatemala estemos retomando el tema de la Vida, Muerte y Resurrección de Jesús como tema central y recordar que es por esto que tenemos vida y la razón por la que nos llamamos cristianos. Reconozco y valoro el esfuerzo del pastor López en enseñar sobre este tema.

Sin embargo, proclamar el Evangelio, recordar el Evangelio (1 Corintios 15) debe hacerse dentro del contexto de la ortodoxia cristiana y bíblica. Y la tesis central de la prédica del pastor López se escapa de esto al pedirle a su congregación que le “demuestre” a Jesús que Su Vida, Muerte y Resurrección “valió la pena” en función a su desempeño como cristianos. Esto, lamentablemente, no es bíblico, es lo que hoy conocemos como el Deísmo Moralista Terapéutico.

Como disclaimer importante. Mi crítica es del texto del mensaje y no de la persona, fe o carácter del pastor López. No lo conozco y por ende, de entrada, les pido por favor no tomen esto como una crítica a una persona, sino a un mensaje publicado en un sitio web.

Cito algunas porciones del texto publicado en el sitio web de la congregación en dónde trabaja el pastor López (recomiendo a todos de igual forma leer el texto completo aquí):

Todo regalo es valioso porque es una muestra de cariño y debe agradecerse. Dios nos ha regalado vida y salvación, ¡no hay obsequio más valioso!, y debemos agradecerlo infinitamente.

Me parece un poco reduccionista el comparar el amor de Dios expresado en la vida, muerte y resurrección de Jesús a “cariño” y a “obsequio”. Dios nos AMO y dió TODO. Un obsequio se hace para agradar a alguien. El sacrificio de Jesús demuestra el precio justo pagado por la ofensa más grande a Dios….el pecado. Nuestro pecado exigía sangre. No es un “obsequio”, es un sacrificio.

Ciertamente no nos costó nada, de hecho, Él lo hizo para evitarnos el sufrimiento, pero es nuestro deber demostrarle que Su sacrifico valió la pena y que lo agradecemos con nuestra vida entregada a Su amor y alejada del pecado.

¿Dónde en la Biblia nos dice que el sacrificio de Dios nos evita el sufrimiento? Afirmar esto es cruel para quienes, aún confiando totalmente en la suficiencia del sacrificio de Jesús (Colosenses 1:15-20) vivimos las consecuencias del pecado cometido y el cometido en nuestra contra. El sacrificio de Jesús nos salvó del pecado, la muerte y el infierno. El sufrimiento redentor es parte de la experiencia humana y es NECESARIO para acercarnos más a Dios a través de Jesús, por medio del Espíritu Santo.

¿Por qué es nuestro debe validar el sacrificio de Jesús? ¿Dónde encontramos eso en la Biblia? Romanos 5 nos dice que el murió por nosotros a pesar de nuestra condición pecadora. No hay absolutamente NADA que podamos hacer para pagarle ni para validarlo. Dios, la Segunda Persona de la Trinidad, Jesús hecho hombre, murió por nosotros. Ese hecho se valida por sí mismo. No necesita de nosotros. Por eso nos mueve a la adoración.

Estoy de acuerdo que debemos vivir profundamente agradecidos por esto. Nuestra vida debe reflejar en adoración y en nuestra santificación progresiva, lo que hacemos EN RESPUESTA a lo que Él hizo por nosotros…pero lo hacemos PORQUE Él lo hizo, no PARA validar lo que Él hizo.

Ahora sabemos que la muerte es solamente el paso a una nueva vida y que mientras eso sucede, Su plan perfecto también tomó en cuenta nuestra existencia en el mundo, por eso, Jesús, además de nuestros pecados, tomó nuestras enfermedades y se hizo pobre para que tuviéramos la posibilidad de una buena vida. Su regalo es de bendición eterna.

Es simplemente insostenible afirmar o asegurar que por el sacrificio de Jesús tendremos una “buena vida”. Basta una lectura de Hebreos 11 para darnos cuenta de esto. ¿Qué pasa con los cristianos en África y Medio Oriente que sufren persecusión? ¿Acaso el sacrificio de Jesús no es suficiente para ellos? ¿Acaso no han creído lo suficiente? Pregunta retórica…..

Llegará un día cuando tendrás a Jesús frente a ti, podrás ver las cicatrices en Sus manos, y podrás agradecerle por la eternidad, pero mientras llegue ese momento, vive cada día como si fuera el último y demuéstrale que Su amor valió la pena. Alábalo, ámalo y glorifícalo con cada paso que des, con cada expresión de interés por tus semejantes. Dios no fue escaso al amarte, así que no seas escaso al agradecerle, no te limites, entrégate por completo, tal como Él lo hizo.

El sacrifico de Jesús valdrá la pena en la medida que sea evidente en tu vida íntegra y entregada al servicio de tus hermanos. Sus expectativas respecto a tu vida son tan grandes como Su sacrificio. Dile: “Señor, tengo suficientes razones para darte gracias por tanto amor. De ahora en adelante, mi existencia será una expresión de gratitud. Hoy me santifico y prometo obedecer Tu Palabra. Ya no seré esclavo del pecado porque Tú me liberaste, por eso, me consagrado a Ti y me comprometo a cambiar la vida de otras personas que te conocerán a través de mi testimonio”.

Entiendo y valoro el llamado a una vida diferente a partir de la consciencia que tengamos de lo que el Señor hizo por nosotros. Lo importante es tener consciencia de nuestra condición pecadora en relación a Su Santidad y a partir de allí valorar el Evangelio. Si creemos que “lo merecemos”, estamos perdidos. Podemos alabarlo con nuestra vida y dar testimonio a otros de Su amor, ¡Sí, hagámoslo! Lo que no podemos es validar Su Sacrificio porque “fuimos buenos”. Nuestra santificación es una obra del Espíritu Santo. Nosotros participamos, sí, pero no es algo que hacemos por nuestra propia voluntad…es imposible. Es obra de Él y por eso, no podemos tomar crédito alguno, ni hacer que valga la pena, porque no aportamos nada más que nuestro pecado a nuestra justificación y nuestro esfuerzo movido únicamente por gracia y en un espíritu de adoración a nuestra santificación.

¡Vamos Iglesia! Sé que en nuestros corazones se ha sembrado la semilla incorruptible del Evangelio. Estudiémoslo, vivámoslo y no nos conformemos con reduccionismos centrados en nosotros. Vivamos para Su Gloria. El Sacrificio de Jesús vale la pena no por nosotros, sino porque glorifica a Dios. ¡Ánimo!

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Publicado el abril 12, 2012 en Búsqueda Continua, Biblia, Cultura e Iglesia, Iglesia, Reflexiones, Teología y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. Buenisimo! Gracias por escribirlo, yo no podia creer lo que esta leyendo cuando vi esa predica. Mantengamos a Cristo en el centro de nuestra enseñanza…

  2. buena visión Juan, gracias por tu nota!

  3. ¡Excelente! … tánto cuidado que debemos de tener de no “hacer bonito” un mensaje arriesgando el mensaje COMPLETO del evangelio

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