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A los jóvenes de Hechos 29


Gracias a los avances tecnológicos recibí la semana pasada una invitación para aceptar como “amigo” a Hechos 29 en Facebook y a unirme al respectivo grupo de Hechos 29 en el mismo sitio de “networking” social.

 

Tuve el verdadero privilegio de participar en congresos anteriores durante el tiempo que tocaba violín con Locos & Cuerdas y no puedo negar el impacto que estos congresos tienen en sus asistentes tanto por la excelencia con los que son organizados, como con la variedad de contenido que se ofrece a los congresistas.

 

El tema de este año es “Sueños y Metas” y por eso quiero, a través de esta carta, exhortar y motivar a todos los jóvenes de Guatemala y otros países que asistirán al congreso del 3 al 6 de diciembre.

 

Jóvenes, estamos en un tiempo en dónde necesitamos soñar más y más.  Necesitamos inspiración para participar del Reino de Dios al que hemos sido llamados a construir y proclamar.  Necesitamos atrevernos a soñar diferente de las generaciones antiguas y de las generaciones actuales.  Es tiempo de soñar con servir.

 

El mundo hoy nos rodea con ideales de prosperidad, riqueza, éxito y liderazgo.  Nos seducen con invitaciones al poder, a la influencia y a la afluencia como fin en sí mismos.  Hemos caído presas en nuestras iglesias del mismo mal.  Hemos sido seducidos a creer que a través del involucramiento en actividades y el liderazgo de grupos iremos subiendo la escalera corporativa del éxito cristiano.  Se nos ha invitado a ser líderes sin antes enseñarnos como servir.  Se nos invita al éxito y la prosperidad, sin enseñarnos a sufrir con dignidad, fortaleza y fe.  Se nos ha invitado a crecer, sin primero aprender a menguar.  El precio de la vida cristiana ahora se mide con el tamaño de nuestra ofrenda, y no con nuestras vidas ofrendadas al servicio de los demás.

 

Los reto entonces a soñar diferente.  A soñar con vivir el Evangelio con nuestra vida rendida ante la Cruz con Jesús como nuestro centro, foco y meta.  No usemos a Jesús como medio para alcanzar nuestra meta terrenal.  Sirvamos a nuestro hermano, al necesitado y al no creyente.  Atrevámonos a creer que el Evangelio, Su Palabra y Su Gracia son suficientes y no dependamos de modelos y escenarios.  Acerquémonos a los demás en dónde ellos están antes de llevarlos a dónde nosotros estamos.  Seamos humildes para escuchar a cada persona, de la misma forma que El nos salvó a cada uno de nosotros siendo como somos.  Demos no para tener más, sino para aprender a despojarnos de la tiranía de lo material.  Soñemos grandes sueños para nuestras vidas profesionales, pero no para ser líderes, sino porque a través de nuestra profesión es que podremos levantar al pobre y al necesitado de su situación.  Aprendamos a sufrir y del sufrimiento de otros, y démosle gracias a Dios porque a través de ese sufrimiento somos santificados.

 

Adelante entonces! A soñar y a trazarse metas que glorifiquen siempre y antes que nadie y únicamente el nombre de nuestro Señor!

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Retos para los Emergentes Latinoamericanos


Últimamente he esatdo participando activamente en un foro de discusión sobre la Iglesia Emergente en Latinoamérica (es un grupo en Facebook ( http://www.facebook.com )llamado “Iglesia Emergente”).  Es un grupo interesantísimo en el que participan varias personas de todo el continente (principalmente de Chile, República Dominicana y su servidor de Guatemala) en el que discutimos varios temas importantes en la búsqueda contínua de traer mayor sentido a la tarea de “hacer iglesia” dentro del contexto Latinoamericano y la cultura “post-moderna” en la que vivimos.

Veo 2 retos principales: el primero tiene que ver con temas doctrinales centrales a la fe cristiana y el segundo tiene que ver con la aplicación de la fe, específicamente en el ámbito de la acción social y cómo se relaciona este entendimiento con ideas acerca del papel del Estado y la economía, por ejemplo. Lee el resto de esta entrada

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